Peste Porcina Africana y la urgencia de un enfoque One Health y de Internacionalización: una mirada desde la academia frente a un desafío global
Columna de Opinión Dr. Carlos González Riveros, MV, MPhil, PhD
Director Relaciones Internacionales Facultad de Ciencias de la Vida
Profesor Titular Escuela de Medicina Veterinaria
Patólogo Veterinario
Investigador Instituto One Health Universidad Andrés Bello
La suspensión temporal de las importaciones de carne porcina y sus derivados desde España, anunciada por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), tras la detección de Peste Porcina Africana (PPA) en jabalíes en Barcelona, vuelve a poner sobre la mesa una verdad que a menudo olvidamos: los problemas sanitarios del mundo animal ya no pueden entenderse como eventos locales. En un contexto de intensa movilidad global, cualquier amenaza sanitaria se transforma rápidamente en un desafío internacional con repercusiones económicas, ambientales y sociales que trascienden fronteras. Este es precisamente el tipo de complejidad que el enfoque One Health busca abordar: la interdependencia entre la salud de los animales, las personas y los ecosistemas.
Si bien la PPA no representa un riesgo para la salud humana, su impacto en la estabilidad productiva, el comercio internacional, la seguridad alimentaria y el bienestar animal y humano es profundo. La pérdida del estatus sanitario por parte de España y las consecuencias que ello genera en los flujos comerciales ilustran cómo decisiones tomadas en un país repercuten de inmediato en otros. Para Chile, cuya industria porcina se distingue por su eficiencia, su estándar sanitario y su fuerte orientación exportadora, este tipo de eventos adquiere especial relevancia. Evitar la entrada de la enfermedad no solo protege a un sector económico clave, sino que resguarda a miles de familias y comunidades que dependen de él.
La resolución del SAG, más allá de su importancia preventiva, muestra cómo la política pública puede incorporar una mirada integral y multidimensional de los problemas sanitarios. One Health no es una noción abstracta: es una herramienta para comprender que la sanidad animal, la economía, el ambiente y las relaciones entre países forman parte de un mismo sistema. Lo que ocurre en Europa afecta a América Latina; una detección al otro lado del océano desencadena ajustes regulatorios, operativos y comerciales en nuestros propios territorios.
Pero comprender esta interconexión no basta. Para responder a amenazas como la PPA y a otras enfermedades emergentes o reemergentes, necesitamos avanzar decididamente en un ámbito que suele quedar relegado: la formación de profesionales capaces de desenvolverse en un escenario globalizado. Hoy, más que nunca, el país requiere veterinarios, profesionales de la salud, investigadores y líderes técnicos que dominen no solo los aspectos científicos, sino también los marcos regulatorios internacionales, la gestión del riesgo transfronterizo y las dinámicas de cooperación entre instituciones y países.
En ese sentido, distintas unidades académicas de nuestras universidades ya han comenzado a integrar principios One Health y estrategias de internacionalización en sus planes formativos. Se están impulsando redes, se fortalecen vínculos con instituciones extranjeras y se incorporan nuevas metodologías de enseñanza. Sin embargo, aún queda mucho por avanzar, especialmente en la construcción de proyectos colaborativos sostenidos, tanto a nivel nacional como internacional, que permitan formar profesionales verdaderamente preparados para enfrentar los desafíos globales de la salud animal y la bioseguridad.
La buena noticia es que internacionalización en educación ya no depende únicamente de la movilidad física. Hoy, plataformas digitales, clases espejo, laboratorios conectados, cursos internacionales virtuales, inteligencia artificial, acceso abierto al conocimiento global, entre otras iniciativas, ofrecen oportunidades inéditas para vincular a nuestros estudiantes con realidades, colaboradores y expertos de todo el mundo. Este tipo de internacionalización “sin fronteras” democratiza el acceso a experiencias formativas de alto nivel y fortalece la capacidad del país para anticipar, interpretar y gestionar amenazas como la PPA.
La experiencia reciente nos recuerda que la sanidad animal forma parte de un ecosistema profundamente interconectado. Para resguardar ese sistema, Chile necesita no solo buenas políticas y un sector productivo robusto, sino también una comunidad académica y profesional preparada, articulada y conectada internacionalmente. Solo así podremos construir una respuesta colectiva y sostenible frente a los riesgos sanitarios que, cada vez más, se desplazan por el mundo a mayor velocidad.
Dr. Carlos González Riveros, MV, MPhil, PhD
Director Relaciones Internacionales Facultad de Ciencias de la Vida
Profesor Titular Escuela de Medicina Veterinaria
Patólogo Veterinario
Investigador Instituto One Health
Universidad Andrés Bello
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